Con este trabajo, Miles Davis cambiaria la historia del jazz y de la música para siempre. Junto a John Coltrane y Bill Evans, el trompetista revolucionaria todo desde la improvisación y la libertad.

Son 61 los años que pasaron, son casi 46 los minutos que dura, son 5 las composiciones, es 1 solo disco que revoluciono la historia del jazz.

Hay obras que marcan un camino, que educan, que influyen, que lo cambian todo para siempre. Kind of Blue de Miles Davis, es una de esas obras. Un album que le enseño el estilo a muchos, un trabajo de un artista jugado, arriesgado, delirante, lunatico.

Miles Davis

A title

Image Box text

1959

Grabado el 2 de marzo de 1959 en el 30th Street Studio en Manhattan  (una iglesia reciclada) y editado ese mismo año por el disco Columbia Records. Producido por Teo Macero y acompañado por extraterrestres como Jimmy Cobb (batería), Bill Evans (piano), Wynton Kelly (piano en “Freddie Freeloader”), Cannonball Adderley (saxo alto), John Coltrane (saxo tenor) y Paul Chamber en el contrabajo.

Davis reunió a su banda el 2 de marzo de 1959, el mismo día en que se grabó la primera mitad del disco. La única instrucción que los músicos recibieron durante la grabación fue una hoja con las escalas y melodías predominantes en cada canción, es decir, estos debieron improvisar a medida que corría la cinta. En aquella instancia, se grabaron los temas “So What”, “Freddie Freeloader” y “Blue In Green”, la canción más melancólica del álbum, en donde la trompeta de Davis se desenvuelve a través de notas sostenidas y profundas, capaces de trasladar a sus oyentes. Por otro lado, la segunda y última sesión fue el 22 de abril, fecha en que continuaron con “All Blues” y “Flamenco Sketches”, la cual fue ejecutada en solo una toma.

Miles Davis

¿Por que?

Porque «Kind Of blue» es una obra de rara redondez, formalmente inmaculada pero salpicada de inagotables recovecos interpretativos: es una especie de culminación tardía del cool, un arco musical inexplicable, equilibrado entre una base sonora suave y elástica y un puñado de interpretaciones no tórridas pero sí desacomplejadamente expresivas.

Pero lo más sorprendente de «Kind Of Blue» no es tanto la música en sí como su misteriosa e inigualable capacidad para conectar con los aficionados de toda época, edad y condición. ¿Será la claridad de su trazado rítmico? ¿La afilada incisión que trazan sus melodías dentro del oyente? ¿La contenida (aunque incontenible) fiereza expresiva de Trane? ¿El blues saltarín, siempre al borde de la risa, de Adderley? ¿La suculenta danza del piano de Evans alrededor del silencio? ¿El toque circunspecto pero indeciblemente hermoso de Miles? ¿Los riffs sobrios e incisivos de Chambers? ¿La percusión elegante, aérea, nítida, volátil, de Cobb? Todo eso está ahí, pero no explica el hechizo innegable de «Kind Of Blue». Porque los hechizos, por fortuna, continúan siendo hoy tan inexplicables como hace cincuenta años, cien años. Con ellos solo cabe una cosa: experimentar su magia.

Abren el disco So What, Freddie Freeloader Blue In Green. Lo cierran All Blues, un blues marcado en su exposición por el maravilloso trémolo de Evans y un riff asombrosamente sencillo y eficaz de los saxos… luego llega una secuencia de improvisaciones inolvidable, con el piano flasheando incansable alrededor de las melodías que sus compañeros van creando; y Flamenco Sketches, otra composición dominada por la sencillez, la frescura, y  construida sobre el Peace Peace de Evans (todos sabemos ya que Bill fue la pieza fundamental de este disco) y  calza de improvisaciones inolvidables que aprovechan su tempo lento, su construcción modal (que, en efecto, recuerda en sus armonías a las construcciones del flamenco) y su dramatismo emocional para arañar lo mejor de los solistas.

A title

Image Box text

Miles Davis

Miles Davis, cuenta en su autobiografía que “Kind of Blue” fue un intento fallido de recrear sensaciones y sonidos de su niñez. Afirmó también que el disco se concibió en torno al piano impresionista de Bill Evans para profundizar en las posibilidades del jazz modal ya anunciado en “Milestones” otra obra fundamental de Miles. La fascinante sensación de espontaneidad que destila este disco, hace pensar que los seis músicos que intervienen en las dos sesiones de grabación de abril de 1959, habían alcanzado la compenetración absoluta. Cuando se comprueba la sutileza y elegancia con la que Miles y sus músicos abrieron una de las vías mas fecundas con que, desde entonces, ha contado el jazz para librarse de las ataduras del acorde sin sucumbir ante libertades inviables.

Resulta difícil creer que los cinco temas que componen el disco se grabaran sin ensayos previos, máxime cuando el álbum contiene, cuando menos, dos clásicos absolutos del jazz: “So What” y “All Blues”. El primero con una atípica introducción que avanzaba futuros campos de investigación bajo el influjo de una sencilla melodía majestuosamente expuesta por el contrabajo de Paul Chambers, y el segundo con una respuesta extraordinaria a la falta de directrices rígidas de “All Blues” y de las demás piezas del disco.

bio

Miles Davis, creció en un acomodado barrio blanco del East St. Louis, ciudad a la que se habían trasladado sus padres desde Alton en Illinois donde nació en 1926. Sus primeros admiradores también fueron músicos blancos, fundamentalmente, Harry James y Bobby Hackett. Seriamente interesado en la música, tomó clases de Elwood Buchanan, trompetista ocasional de la orquesta de Andy Kirk, cuando aun no había cumplido los trece años. De este músico recibió su primer consejo que llevó a rajatabla durante toda su vida “..toca sin vibrato, ya temblaras cuando seas viejo”. Ese fue el embrión de ese estilo liso y lírico, aparentemente frio pero emocionante hasta casi llorar.

Con 16 años cumplidos, tuvo la oportunidad de salir de gira con la orquesta de Tiny Bradshaw pero la negativa del padre se lo impidió. En 1944 escuchó por primera vez a Charlie Parker y Dizzy Gillespie en la orquesta del cantante, Billy Eckstine. Hizo amistad con él y “Bird” le aconsejó que se trasladase a New York. Una vez en la ciudad, Miles fue testigo directo de la cruenta batalla estilística entre lo viejo del jazz – el swing- y lo nuevo- el bebop-. Después de varias actuaciones a uno y otro lado de la Calle 52 con los creadores del nuevo sonido, estuvo capacitado para dar un paso crucial en su carrera.

En 1949, Miles germinó su primera obra capital en la historia del jazz. Junto al compositor Gil Evans y músicos de la talla de Gerry Mulligan y Lee Konitz entre otros, grabó “Birth Of The Cool”, una obra que dio paso al celebre “Noneto Capitol” una empresa democrática que repartía responsabilidades entre solista, compositor y arreglista. En aquélla época sufrió su primera detención por consumo de droga y en 1951 fichó por el sello “Prestige” para el que grabó años después cuatro formidables álbumes que figuran entre lo mejor de su discografía. Atrás quedaban la tormentosa sesión de grabación con Thelonious Monk y su participación en el famoso quinteto de John Coltrane.

Precisamente la colaboración de Miles con Coltrane convenció a los jefes de la Columbia para que Miles firmara con ellos. En la arcas de Columbia, están algunas de las mejores grabaciones de Miles, entre ellas nuestro disco recomendado “Kind Of Blue”. Luego seguirían las grabaciones en directo en el “Plugged Níkel” de 1965, el mil veces referenciado como el primer disco del jazz-rock de la historia : “Bitches Brew” o el disco que inauguró la etapa eléctrica de Miles titulado “In a Silent Way” de 1969. En aquélla época, a su alrededor se precipitaban los acontecimientos y en los años sesenta la psicodelia, y el rock llamaban con fuerza a la juventud de entonces y Miles no quiso apearse del autobús. Sus discos empezaron  tomar un sesgo cada vez más ruidoso y en sus banda predominaban cada vez mas los bajos eléctricos y guitarras amplificadas y si bien eso le ayudó a aumentar su popularidad entre las nuevas generaciones, su creatividad disminuía notablemente.

Poco después de un concierto celebrado en Madrid en 1990 se le manifestaron los primeros síntomas de una enfermedad que le llevó a la muerte. Falleció en Santa Mónica el 28 de septiembre de 1991. Nadie como Miles Davis, ha hecho corresponder las edad artísticas de su desarrollo estilístico con las distintas etapas del jazz. Su juventud estuvo ceñida al bebop, el tórrido sonido del hardbop, luego aliviado por la brisa del cool se apoderaron de el durante su adolescencia y las tentación otoñal del jazz eléctrico recrudecida en su ultima fase le ocupó hasta que le sobrevino la muerte. Miles se llevó el secreto de su música y de su vitalidad.