“Una foto de los Rolling Stones”

Ya pasaron cuatro días y cuatro años exactos de cuando vi a los Rolling Stones. Ya pasaron más de 58 años donde la banda más grande del mundo, formada por Brian Jones, Mick Jagger, Keith Richards, Bill Wyman, Charlie Watts e Ian Stewart, se reunió por primera vez. 58 años después, las piedras siguen rodando. 

Acá, un recuerdo de la última fecha en La Plata, rodeado de 50 mil personas más.

Rolling Stones Olé Tour

Rolling Stones, Olé Tour.

Flashback

Todo empieza (siempre) mucho tiempo atrás, en este caso hace 14 años, 2006. En el baño del colegio de la calle Salta con la frase “te vas arrepentir toda tu vida”.

La oración la escupió mi amigo Mauro, el colegio era la Gurruchaga, el baño del mismo, donde fumábamos nuestros primeros cigarrillos con sabor a pre rebeldía adolescente.

Pasó el tiempo, “la lengua” se hizo tinta en mí y su música me acompañó en la transformación de esa ingenuidad del rock, incluso desde mucho tiempo antes.

Crónicas de Rolling Stones

Hacía calor y Buenos Aires nos recibía con sus oleadas de gente saliendo de las oficinas y demás. Bajamos del micro en Retiro para tomar la línea C con dirección a Constitución, paramos en la estación Av. de Mayo y conectamos con la línea A, para dirigirnos a Caballito. En este caso, mi compañero y amigo era: “El Gordo”.

De nuestra llegada hasta el sábado, se vivió como de costumbre: amigos, copas, risas y música. Con la solidaridad y amistad de nuestros receptores Fora y Tewa (Grazie mille). Y las esporádicas visitas por las noches a Palermo y sus bares. Donde ya la tribu se había agrandado con tres amigos mas: Cabezon, Dieguito y Luchiano de las Américas.

La resaca del carnaval duró bastante y ese día 13 de Enero venía pesado, agobiante, caluroso pero emotivo. De Caballito a La Plata sonó de todo: Los Espíritus, Massacre, Robert Glasper, Gary Clark Jr y hasta algo de Plastilina Mosh ft.Dargelos -paso fino-.

Con algún que otro contratiempo por alguna entrada que buscar, nos fuimos acercando al bellísimo estadio que tiene la ciudad de las diagonales. La manija aumentaba.

Fue el encuentro con mi padre y mi hermano mayor junto algún que otro amigo que nos daban la grata noticia de que esa banda (a la que no pienso nombrar) ya había “tocado”.

Entre charlas y refrescos, empezaron a sonar algunos acordes de Ciro y Los Persas que inmediatamente también me recordó a ese colegio que tanto me enseño, a ese baño, a esos cigarrillos. El guiño de Andrés evocando a Luca y recordándoles a sus Majestades que “esto sí que es Argentina”. Se notaba.

Cayó el sol, se hizo la noche (como siempre?), y a las 21.10 aparecieron las primeras imágenes y subió la fiebre. Sonó ese inconfundible riff y algunos sueños se hacían realidad.

Ahí estaban, esos tipos jubilados (dijeron algunos apresurados), mientras que por otro lado leía algo tan acertado (creo), como: “la vida debería ser meritocrática”. Touche.

Frente a nuestros sentidos teníamos a 4 reyes plantadísimos junto a otros (relojitos) músicos que acompañaban, la mayoría ya desde hace un tiempo largo a los ingleses.

La escena era surrealista, no sé si por mi fiebre, el calor agobiante, la emoción, la adrenalina, no lo sé. Pero casi me voy al piso en el segundo tema. Busque un chicle, algo y volví. Era mucho todo.

“Hola vieja” fueron las palabras, ya estaban en casa.

Paso Tumbling Dice”, “Out of Control”, la hermosa “Beast of Burden”, el rockito pedido por la gente (si, You Got me Rocking), “Paint it Black” y “Honky tonk Woman”.

También pasaron los desmayados de siempre, que por suerte después de ese segundo tema no forme parte de la estadística.

De la presentación de los músicos y las ovaciones, vino el momento de las dos canciones del pirata de pelo gris. Clásicas: “You Got the Silver” y la simpática “Happy” de Exile…para luego dar paso a lo que (para mi) fue uno de los momentos más altos de la noche y que marcó claramente el recital basado en blues que fue la tercer noche: Midnight Rambler, donde han sabido invitar a Mick Taylor que en este caso no apareció. La fiebre había vuelto a subir y delire con este favorito mío.

Volvieron los grandes éxitos y el estiloso “Miss You” sonó groovero con el bajo de Darryl Jones y los vientos soplando más high que nunca.

“Gimme Shelter”, “Brown Sugar” y la palabra repetida hasta el hartazgo era: ¡TREMENDO!

Párrafo aparte para “Sympathy…”, luces rojas sobre el escenario y las pantallas, una capa que lucía el Conde, el infierno encantador, y las dos estrofas que se olvidó o decidieron pasarlas por alto. La “desprolijidad” que tanto queremos e hicieron de eso su marca.

El corte para los bises, con otro momento altísimo de arte donde el coro (no recuerdo bien el nombre) Perla Coral o something, deleito con la intro de “You can’t Always Get What You Want”. Again, ¡TREMENDO!

Obviamente faltaba el “ji ji ji” inglés, junto al “pogo más grande del mundo” arrancó el riff de la gastada pero nunca cansadora “Satisfaction”.

Rolling Stones en Argentina

La banda más grande del mundo, los Rolling Stones.

Flashforward 

Todo pasó muy rápido pero todo quedó en la retina, nadie se olvidará jamás de estas visitas ni de las anteriores. Yo jamás tampoco voy a olvidar de aquella frase que con absoluto cariño y apenado por mi decisión de no ir hace 10 años atrás, me dijo mi amigo en aquel baño. Por suerte, esa oración quedará para la anécdota.

Por suerte para mis 24 años puede ver a la banda más grande del planeta. Sin dudas el show que más disfruté en mi vida. Por suerte, pude ver a los Rolling Stones. Say No More!

Por Giuliano Lovagnini